Mastectomia; mi experiencia.

Cuando comencé a investigar sobre los tipos de cirugía, los riesgos y de más cosas que implicaba el operarme, menos dudas sentía al respecto, y cuando vi resultados fue ahí donde me fui volviendo un poco más impaciente, pues me sentía observado en todos lados (cosa que no era verdad) y eso me frustraba pues si gastaba mi dinero en binders, endocrinólogo y T, ¿como iba a poder ahorrar para operarme?
Y fue un día en el que ese mismo asunto termino en discusión con mis papas en que dimos con la solución, vendería mi coche para poder costear la operación, así que con el dinero que estuviese ahorrado pagaría solo el viaje. Fue entonces cuando mis papas contactaron a la asociación mexicana de cirujanos plásticos (o algo así), pues yo ya había contactado al doctor Rafael Pinto (que había operado ya a un par de chicos y un amigo más estaba por operarse con él, aparte de que sus costos eran bajos) y a quien era mi candidato número 1 el Dr. Charles Garramone, el problema del Dr. Garramone era la estadía, no el costo de la operación ni del viaje así que con el pesar de mi alma lo tuve que descartar.
Ya después de haber hecho eso, ante la insistencia de mis papas de contactarnos con uno de los 2 médicos que les habían recomendado (al contactarse con la asociación mexicana de cirujanos plásticos les dijeron que en el país los reconocidos para el tipo de cirugía eran 2) y fue cuando nos pusimos en contacto con la Dr. Pilar Rivera, me envió un formulario para conocer mi historia clínica que debía llenar y reenviárselo después, me explico los diferentes procedimientos que usa (en su caso no usa el método bilateral) y me explico todo con lujo de detalle, me dijo que por seguridad no mandaba fotos de resultados, sino que únicamente durante consulta las mostraba, básicamente se ganó mi confianza y fue entonces cuando hice la pregunta del millón: ¿Cuánto me cobraría? Su respuesta fue corta y directa: te voy a cobrar 35 mil pesos, pero te operamos 2 cirujanas plásticas, una enfermera y un anestesiólogo.
Le dije que lo checaría con mis papas y le marcaba en un par de días, como no pude convencerlos de ir con Pinto (de nuevo sentía que era más conveniente por el hecho del dinero)  el plan se puso en marcha, se le puso el símbolo de $ al coche y se comenzó su venta, cuando llego el comprador y se fijó un acuerdo para hacer la transacción y se acordó la fecha de la cirugía con la Dra.
Así fue como empezó todo el show, me hice los análisis pre operatorios, comencé a con ese nerviosismo  y la emoción, me sentía como niño en navidad. El día que llegue al DF y me encontré con la doctora Pilar, después de casi 2 horas de platica (descubriendo que llevaba ya muchos años apoyando a la comunidad LGBTTTI y en especial a los trans, debido a que era gran amiga del sexólogo David Barrios) confirme que había hecho una de las mejores elecciones de mi vida.
Cuando por fin llego el día tenia a mis dos mamas (mi mama y una de mis tías) acompañándome, riéndose de que no pudiesen ponerme el catéter y demás cosas por mi miedo a las agujas, el cual es bastante irónico debido a mis tres dos tatuajes y mis inyecciones cada 21 días.  Al entrar al quirófano quien logro tranquilizarme fue el anestesiólogo y en menos de 2 minutos ya estaba fuera de este mundo…
Dicen que me desperté peleando, algo muy casual en mi jaja de lo primero que me acuerdo es seguir en la plancha y preguntar si podía ver antes de que me vendaran, efectivamente levante mi cabeza, pero no recuerdo nada, después desperté en la cama y pedí que mi mama me tomara vídeo, pero después recuerdo volver a quedarme dormido, aunque dice mi mama que hable un rato mas.
Ya una vez que se me paso lo de la anestesia, la doctora me dijo algo que me alegro: pudimos hacerte la periaurelear así que es posible que no tengas ninguna cicatriz (cosa que no me preocupaba en realidad..)  seguido de esto me dejaron ir, me pude vestir  y me ayudaron a subir al coche de mi tía, llegamos a casa de mi madrina y lo primero que hice fue comer, no sentía molestia alguna pero una vez entrada la noche ahí empezó todo, sentía un dolor parecido a cuando tienes cólicos y una comezón como si me hubiesen picado mil y un mosquitos, era horrible a parte de que no podía dormir de lado o boca abajo como estoy acostumbrado, literalmente mi mama tuvo que acomodarme con muchas almohadas como si fuera un bebe para que no me moviera. Y así fue por un fin de semana completo, mi operación fue un viernes y se suponía que para el martes me quitarían los drenes, sin embargo no se pudo debido a una complicación que se me presento en uno de los dos lados tuvieron que volver a intervenirme para poder drenarme completamente,.

Después de esta segunda intervención desperté sin drenes y 100% plano dentro de lo que cabe, ya solo estaba un poco hinchado y debía esperar un par de días para que me quitaran los puntos, y así fue, cuando por fin me los quitaron y me vi ya más deshinchado mi felicidad era aun mayor a la que tuve el día que me operaron. Ya de regreso en Tuxtla, me sentí aún más pleno al saber que regresaría a la escuela y al trabajo sin necesidad de usar binder 😀
En cuanto me dieron luz verde para dejar de usar la faja compresora, seguí igual de emocionado y entre en una faceta de Jacob Black, para todo me quitaba la playera, andaba así por mi casa y en todo lugar posible, desde ese momento gane más confianza en mí.

Ahora a ya un año y casi 6 meses después de la operación me siento bien con los resultados, aun me falta someterme a un retoque, pero no es algo que me apura ni me preocupa mucho, pues me siento bien así como estoy ahora 😀

 

Auto Dante Martinez

 

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