¿Y mi derecho a hacer pipí?

¿Y mi derecho a hacer pipí?

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Risas aparte por el título del post, el uso de los baños públicos tanto por personas transgénero como de identidades genéricas no binarias es un tema incómodamente recurrente, hace muy poco Brae Carnes, mujer transgénero y activista de origen canadiense, ponía bajo la lupa lo absurdo e incongruente que resulta violentar un derecho natural al obligar a una persona a ir en contra de su identidad de género y forzarla a  usar un sanitario público que no le corresponde.

Las anécdotas son muchas, todas ellas en mayor o menor grado desagradables, denigrantes y frustrantes y que tienen como común denominador la intransigencia y la ignorancia de una sociedad que castiga y censura a cualquier persona o situación que no sea acorde a su limitada idea binaria y sectaria. Este modo de segregación es desde luego un atentado contra el bienestar psicológico de nosotrxs las personas transgénero, pues finalmente el ir a un baño público acorde a nuestra identidad de género reafirma intrínsecamente quienes somos manteniendo así la consistencia en nuestra inserción social.11037718_10155288213240055_8486056703045404112_n

Los riesgos de usar un baño que no nos corresponde son evidentes y muchxs tenemos algo que contar al respecto, existen las agresiones pasivas como las miradas de desaprobación, las risas burlonas, los comentarios maliciosos en voz baja, las indirectas y un larguísimo etcétera, y existen también las agresiones activas que van desde un empujón hasta la hostigación y el abuso sexual. Lamentablemente esto es una realidad, esto está sucediendo ahora allá afuera, para nadie es un secreto que la comunidad transgénero es de las más activamente vulneradas y agredidas en todas las áreas sociales y de vida.

¿Los baños “unisex” son una solución?

Desde luego que el tener un sanitario unisex puede proveernos de una solución inmediata pero tampoco creo que deba ser el estándar aplicado en los lugares públicos (lo digo completamente a manera de opinión personal), pues si la visibilidad por la que la comunidad lucha es congruente no debería haber un “trato especial” sino más bien la lucha porque la sociedad se abra y se redefina aceptando no solo a las personas transgénero sino también a todas las identidades no binarias como parte de un todo y el dotarnos de “lugares especiales”  nos segrega de una manera diplomática y velada siendo que, por otro lado, las áreas públicas ya existentes nos pertenecen también a nosotrxs. Esta lucha no es desconocida para casi ninguna minoría, la humillación social basada en el control de quien puede acceder a las áreas públicas tiene raíces muy profundas, basta recordar como en algunos países se les negó (e incluso hoy en día se les sigue negando) el acceso objetando el color de su piel, su raza o por razones de doctrina e ideológicas.

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Creo que esta perspectiva la podemos abordar más directamente si nos preguntamos: ¿Qué tanto perdemos (si es que perdemos algo) al aceptar intrínsecamente que no somos iguales ni tenemos los mismos derechos si nos “otorgan” áreas públicas especiales? ¿Si aceptamos que nos coloquen un baño especial, estamos cediendo y admitiendo falsamente que no merecemos entrar a un sanitario que por derecho natural es nuestro, pues nuestra identidad de género lo respalda? ¿No están negándonos el reconocimiento de quienes somos dándonos “atole con el dedo” al ofrecernos una salida fácil? Pareciera una polémica menor pero no lo es, pues del mismo modo en que queremos ser reconocidxs por nuestro verdadero nombre y género en la documentación legal, escolar, laboral, etc, también queremos ser reconocidxs en todas las áreas de convivencia y participación social. Me viene a la mente un ejemplo muy claro para esto; en Estados Unidos diferentes edificios públicos construidos hace ya bastante tiempo tienen el triple de baños que los edificios actuales o de épocas más recientes, esto debido a que por ley debía haber un baño para hombres, para mujeres y otro exclusivamente para personas de raza negra, la segregación era clara. ¿Queremos un baño especial? ¿En un futuro no miraremos hacia atrás y veremos ese baño extra como una clara señal de que perdimos algo en el camino?

Defendiendo mi derecho a hacer pipí.

Primero hay que aclarar que al ser parte de esta sociedad y cumplir con nuestras obligaciones tenemos derechos como cualquier otro sector de la población, estos derechos no pueden bajo ningún argumento ser violados, todo acto o intento de vulnerar nuestros derechos debe ser denunciado ante la autoridad competente (En este caso en México la CONAPRED).

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Pero más allá de eso, la toma de conciencia de esta situación es crucial en la lucha por nuestros derechos y se convierte en una necesidad real de la comunidad en general, no podemos permitir que se nos discrimine y se nos segregue, perder nuestro derecho a usar el baño acorde a nosotrxs significa permitir la violación de nuestra identidad y darle a nuestros agresores el poder de asignarnos la identidad que quieran. Nuestra identidad no es una cuestión social, la gente no puede decirnos quienes somos ni tiene el poder de validarnos o desacreditarnos.

Defender nuestro derecho a entrar y hacer uso de las instalaciones públicas sanitarias, o de cualquier otro tipo, es defender una parte de quienes somos, no podemos ignorar el hecho de que al ceder nuestros derechos nos volvemos los verdugos de nuestra identidad y de nuestro futuro.

He querido tocar apenas la superficie de este tema muy amplio que da para varios posts y que me gustaría abordar desde diferentes ópticas. ¿Ustedes cómo viven esta situación tan común? ¿Tienen alguna anécdota positiva? ¿Creen que deba haber un baño exclusivo para personas trans y de identidades no binarias?

Hola, soy Victoria Altair y no olvides seguirnos en facebook

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2 Respuestas a “¿Y mi derecho a hacer pipí?

  1. Pingback: 10 Historias controvertidas de niños transgénero | TRANS PRIDE·

  2. Muy interesante el artículo, y me parece muy bien defender el derecho público al ir al baño que queramos, pero creo que los baños “unisex” (que yo los llamaría neutros) son importantes, ya que hay personas trans* (englobando todo aquí) que no se sienten ni una cosa ni otra, y por desgracia, si tienes un cuerpo de mujer (por ejemplo) no puedes ir al servicio masculino. Para mi seguir utilizando los baños de forma binaria es algo que debe cambiar y abrirse a las necesidades de todo el mundo, y los baños neutros consideró que rompen con ello y puede ir cualquier persona (sea trans* o no), abren una brecha en nuestro sistema binario. Es por eso que estoy a favor de los baños neutros, pero también estoy contigo en que los baños actuales no sean lugares de discriminacion y se pueda entrar sin ser juzgadx por ser lo que seas (sobretodo me refiero a la gente que se siente de un genero determinado). Es un tema complicado y me parece muy interesante abordarlo. Aquí dejo mi opinión. Gracias ^^

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